¿Qué hacemos con los zoos?

Si algo se ha aprendido de la crisis del COVID19 es que a nadie le gusta estar encerrado. Que el encierro, la falta de libertad de movimiento y la inactividad pueden afectar gravemente a la salud mental.

Y ahora es cuando me pregunto hasta qué punto está bien aplicar esto mismo a los animales. Y me refiero a su uso como entretenimiento en Zoos. Aunque también podríamos hablar de su uso circense, su amaestramiento para entretenimiento de turistas en el Sureste Asiático y tantos otros sitios, acuarios y delfinarios y, en definitiva, cualquier evento, temporal o permanente, en que se tenga al animal encerrado para poder observarlo, privándole de la libertad de movimiento y de actuación según sus instintos simplemente para entretenernos.

Yo, como todo el mundo, he ido al zoo de pequeño. Y claro que mola ver los animales, pero quizá debemos plantearnos que esta no es la manera correcta. Que no está bien que normalicemos ante nuestros niños el uso de los animales, ya que son seres vivos también. Y aunque podamos pensar lo contrario, también sufren estrés y depresión por verse encerrados (por mucho que sus cuidadores se esfuercen en que no les falte de nada… salvo libertad, claro 🤷‍♂️). Aquí te dejo un documental en inglés llamado Zoochosis (un juego de palabras entre zoo y psicosis):

Volviendo al tema en cuestión, si aceptamos que los animales son seres sintientes, debemos por tanto entender que es cruel mantenerlos encerrados y frustrados. Y, por consiguiente, los eventos en que el animal sea privado de libertad para nuestro disfrute deberían no estar permitidos. O, del contrario, admitir nuestra innecesaria maldad hacia ellos, movida puramente por el egoísmo, cosificando a unos seres vivos.

¿Y cómo verán los niños a los animales?” Pues quizá el tema es muy simple: por un lado, a día de hoy disponemos de miles de documentales de animales fantásticos y gratuitos. “Ya, pero no es lo mismo“, podrías decirme. Pues oye, si algún día quiero ver jirafas pues me tocará ir a África. Y si no tengo dinero para ello, pues me quedaré sin ver jirafas, ¡qué le vamos a hacer! Quien algo quiere, algo le cuesta.

De hecho, ¿hasta qué punto es natural ver animales tan lejos de su hábitat? Es decir, si te llevas a tu crío al monte podrá ver a los animales autóctonos… lo cual es lo normal. Y si el día de mañana le gustan tanto los animales que quiere ver de otros más exóticos, pues tendrá que viajar, no lo veo tan grave, ¡bien que viajamos para ver cualquier otra cosa que no tengamos aquí!

Sea como sea, esta situación me ha animado a hacer uno de esos cortos que tanto me gustan 😊 y os lo dejo a continuación:

No quiero rematar este artículo sin antes animaros a firmar esta propuesta en Change.org en que se insta al Tribunal Superior de Justicia al cierre progresivo de los zoológicos. De hecho, está claro que lo que no podemos hacer ahora con los zoos es ni sacrificar a los animales ni soltarlos alegremente en su hábitat (implicaría transporte y, además, probablemente tras una vida de cautiverio no sabrían valerse por sí mismos). Pero lo que sí podría hacerse sería impedir la reproducción para evitar nuevas generaciones (por ejemplo, mediante esterilización) e ir dejando que poco a poco vayan falleciendo por causas naturales. Y mientras los zoos sigan abiertos, que sirvan de mal ejemplo.

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