Hamaca de viaje

Llega el buen tiempo, el frío empieza a desvanecerse y te vuelve a apetecer ir al monte. Pero no como un combate contra los elementos en los que superarte a ti mismo si no como una vía de escape para estar tranquilo y relajarte lejos del bullicio de la ciudad.

¿Lo visualizamos? Un bosquecillo tranquilo, pajaritos que cantan, un calorcillo agradable con algo de brisa. Montas tu hamaca y te echas una siesta sin preocuparte de si es de media hora o de más.

Por suerte, a día de hoy es tremendamente fácil disponer de una hamaca de viaje, ya que al popularizarse su producción se ha abaratado mucho (como en casi todo). Es un artículo que abulta poco (porque se empaca dentro de su propio bolsillo) y que pesa también poco, por lo que es fácil transportarlo en tu mochila de senderismo o incluso llevarla colgada.

Para lo que cuesta, ni te lo pienses: píllate una hamaca y empieza a planear dónde estrenarla 😉