Sacando provecho a la cuarentena

Empezaré este artículo de un modo personal, explicándote cómo estoy llevando la cuarentena y, más adelante, entraré en detalles o, mejor dicho, te explicaré como está siendo mi día a día.

Empecemos por lo básico: en mi centro de trabajo la actividad no ha cesado, ya que trabajamos para un poderoso cliente de comercio electrónico. Por lo tanto, el personal no estamos obligados a hacer una cuarentena estricta (es decir, debemos ir a trabajar). En mi caso concreto, estoy de baja por ser personal de riesgo (porque sufrí un infarto y tal, ya sabes). Aunque, francamente, me resistí durante un tiempo. Aunque por los motivos equivocados:

  • Soy un capitán 👨‍✈️ En mi curro soy un mando intermedio y además soy de los más veteranos del lugar. Yo decía cosas como “yo abrí este lugar y yo lo voy a cerrar“. Y, bueno, la verdad es que creo que mi relación con los compañeros, a todos los niveles jerárquicos (por encima, igual o debajo) siempre ha sido muy buena. Así que quitarme de enmedio me hacía sentir un poco como que “abandonaba el barco”, que dejaba tirada a la gente (mi gente)… Siendo sincero, era el orgullo el que hablaba.
  • Estoy hecho un toro 💪 Las cosas como son, creo que en la vida había estado más fuerte y más sano de lo que lo estoy ahora. Incluso las lesiones sufridas en el tejido cardíaco a causa del infarto parece que han sido subsanadas, según el último electro que me hizo el cardiólogo al año del infarto. Obviamente esto ha sido gracias a un duro y minucioso trabajo, muy pogresivo. ¡Esto me hace sentir genial! Así que cogerme la baja por ser personal de riesgo era como “reconocer que soy un enfermito”, que no estoy tan fuerte como me creo… Pero, desengañémonos, soy personal de riesgo. En fin, el orgullo hablando de nuevo.
  • Por canallita 👋 (si reconoces el meme tienes mis dieses). Ahora en serio, yo era de los que decía que si algo bueno había en que tuviéramos que seguir yendo al trabajo era que, al menos, podíamos salir de casa durante unas horas. Egoísmo puro y duro, vamos.
Si algo hay que aprender de esta crisis, a pensar en los demás

Pero dejando el egoísmo y el orgullo de lado, finalmente no tuve más remedio que reconocer que debía quitarme de enmedio mientras durara esto. Ya no tanto por mí (francamente, quizá estoy lo bastante fuerte y sano como para poder asumir riesgos) si no por la gente con la que vivo. Y es que desde que me separé de la que era mi pareja hace unos meses, he vuelto a casa de mi madre. Y vivo con ella y con su marido. Él tiene graves problemas cardíacos y de respiración.

Es decir, el Coronavirus podría ser más o menos jodido para mí o para mi madre. Pero a él, como lo enganche un poquito cabr*ón, lo quita de enmedio. Y, la verdad, no me perdonaría el meter el bicho en casa pudiendo evitarlo, por dármelas de chulito. Es decir, no puedes pretender imponer el orden sobre el caos de forma continuada, lo que tenga que ser será, “alea jacta est” y todos estos rollos. Pero una cosa es meter el bicho en casa “inevitablemente” porque lo has cogido en el súper a pesar de tomar todas las precauciones razonables y otra muy distinta porque no te has acogido a una baja preventiva cuando tenías la oportunidad.

En este aspecto quiero comentar que fue la propia empresa la que propuso (a todo el personal de riesgo) el que nos cogiéramos la baja mientras durara todo esto, así que chapó por ello 👏👏👏

Los humanos siempre poniendo orden al caos para evitar la locura 🤪

A día de hoy llevo apenas unas tres semanas de cuarentena y, si te soy sincero, creo que lo llevo bien 🤷‍♂️ y pienso que es porque, por mi propia forma de ser, estoy aplicando lo que resultan ser consejos que todos los gurús dicen por ahí.

  • Mantener el cuerpo activo. Bueno, los que me conocen deben flipar de que pueda llevar tanto tiempo encerrado y no haber caído en la locura todavía 🤣 Mi nivel de actividad física era muy alto antes de la cuarentena. Y, salvando las distancias, sigo haciendo mucho deporte diariamente (un par de sesiones diarias, luego lo especificaré cuando detalle la rutina que sigo diariamente)
  • Mantener la mente activa. Lo bueno de tener un proyecto (como es Vekigo) es que SIEMPRE tienes algo que hacer o que aprender, ¡así que si me aburriera sería porque querría! Siempre puedo redactar artículos para el blog, preparar diseños para la tienda, organizar material audiovisual y fotográfico, preparar vídeos, micro-cápsulas para el canal de IGTV, mejorar la web, planificar expediciones para cuando volvamos a la normalidad, etc.
  • Formarme y aprender cosas nuevas. La verdad es que estoy aprovechando la cuarentena también para hacer muchos cursos y profundizar en ciertas cosillas. Lo principal es el curso de piloto de drones y otros cursos más creativos con drones, que ya comenté aquí. Pero también estoy aprovechando para formarme con la Escuela Española de Alta Montaña, que ofrece sus cursos para federados, normalmente de pago, en abierto para todo el mundo mientras dure esta crisis (enlace aquí). Y pequeñas cosillas para ir mejorando mis cualidades de diseño y edición de vídeo (manejo de LUTs, técnicas de transición, efecto vértigo, etc.)
  • Mantener una rutina. Como me conozco, sé que como no me ate un poco corto no tardaría mucho en caer en un espiral de caos en que las mañanas me las pasaría sobando, las tardes con la pereza y las noches jugando a videojuegos. Como sé también que cuanto más haces más quieres hacer (y viceversa), me he adaptado a una rutina que me mantiene activo.
Hace ya un tiempo que publiqué en mi cuenta de Instagram esta serie de consejos para ocupar el tiempo y hacerlo productivo, si es lo que se desea

Venga, voy a detallarte cómo es mi día a día durante la cuarentena. Te pondré horas aproximadas, ya que aunque tengo una rutina establecida, si un día me apetece posponer la alarma 10 minutos, pues lo hago. Del mismo modo, si un día me apetece meterle más caña a la elíptica, pues lo hago también.

🕢7AM. Me levanto de la cama, me preparo el desayuno, hago la sesión matinal de Yoga de la App “Keep Yoga” y me voy al baño. Durante ese ratito practico un poco de Inglés y Esperanto con Duolingo.

🕣8AM. Me preparo una lista de vídeos en Youtube para ver en la tele mientras le doy a la elíptica, normalmente durante una hora. Los primeros 20 minutos pongo la resistencia a la mitad y a partir de ahí la subo un punto (no me preguntes a qué equivale, es la más barata del Decathlon 🤣) Además, para no perder los callos ni la fuerza de agarre para la escalada, uso un cacharro de estos:

🕤9AM. Remato la primera sesión de ejercicio del día con algo de musculación, con la APP “Ejercicios en casa” (Android e iOs). Aunque tiene muchas más opciones, yo uso el reto mensual de todo el cuerpo. Empecé con nivel bajo, luego repetí a nivel medio, luego a nivel alto, repitiendo la última semana continuamente (la más dura) y cuando se me quedó pequeño empecé a incorporar pesas para muñecas y tobillos. Hasta llegar al punto de llevar 6: una en cada muñeca, una en cada tobillo y dos en la cintura. Y ahí he decidido quedarme, porque un pelín de hipertrofia puede ser beneficiosa, pero no me interesa hincharme demasiado tampoco. Después de eso me ducho y vuelvo a comer.

🕥10am. A partir de esta hora me pongo a estudiar, generalmente hasta las 13h, aunque ya te digo, si el tema es muy espeso voy variando entre cursos o incluso me pongo a escribir un artículo o a usar el DJI Flight Simulator durante la última hora. Pero sí, al menos un par de horas me obligo a estudiar. Lo que sea, pero a aprender. Después de lo cual, como y, tras ello, hago una segunda tanda de entrenamiento.

Por si te lo preguntas, mi alimentación sigue siendo vegana, equilibrada y exenta (generalmente) de guarrerías… generalmente 🤣

Me pongo con la elíptica de nuevo, al menos una hora. Aunque si es pronto quizá me pongo más (hora y media o incluso un día he llegado a tirarme dos horas, si los vídeos que estoy viendo en la tele me interesan). Generalmente, tras esta segunda tanda de elíptica o bien me voy directo a la ducha o, si me apetece, hago algo más de Yoga. O bien mediante la APP antes citada o haciendo alguna sesión más larga de Yoguineando o Calma Reus.

Sea lo que sea lo que decida hacer, ¡toca ducharse de nuevo! Y tras ello, a merendar. Una vez hecho esto, ya suelen ser las cinco de la tarde o cinco y pico. Me pongo entonces hasta las 20h a hacer cosillas para vekigo (artículos, vlogs, diseños, trabajo de organización, etc.)

¡Y poco más! A la que me descuido es la hora de cenar, tras lo cual me acuesto pronto para leer un ratito antes de dormir. Y así es como voy pasando los días, haciendo además que no solamente me pasen rápido, si no que me pasen bien, siendo incluso muy productivos. ¿Que no? Repasemos:

  • Empezar el día con actividad física ligera ✔️
  • Practicar idiomas ✔️
  • Deporte (cardio y musculación) ✔️
  • Aprender cosas nuevas ✔️
  • Añadir cosas a la lista de tareas pendientes ✔️
  • Tachar cosas de la lista de tareas pendientes ✔️

En resumen, en mi caso concreto lo que me está salvando la cabeza es el trabajo, tanto físico como mental. Entiendo que si te encuentras en un espiral de pasividad va a ser difícil salir de ahí (como he dicho antes, cuanto más haces, más quieres hacer y cuanto menos haces, menos quieres hacer) pero no es conveniente quedarse atrapado ahí… Entendámonos, tampoco digo que yo sea el ejemplo a seguir: es perfectamente lícito vegetar un poco en una situación como esta. Pero ya ves que se está alargando… y el pijama ya huele 😵


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