¡Más resolución! ¡Más FPS! Muahaha!

Este es el clásico post que sé que no interesará a la mayoría de mi audiencia, ya que hablaré de temas técnicos a nivel audiovisual (técnicos, pero básicos, entendámonos). Eso sí, si tienes curiosidad por el tema de los vídeos o tienes en mente empezar a hacer tus propias grabaciones o incluso si ya has comenzado, ¡este artículo te puede interesar!

Empecemos por definir en pocas palabras que significan estos conceptos:

  • Resolución es la cantidad de píxeles mostrados en pantalla. Para entendernos, es lo que se denomina, HD, Full HD, 2’5K, 4K, 6K, 8K… Te los he puesto en orden, de menos a más. En términos generales, cuanto mayor sea la resolución mejor se verá la imagen, pero el fichero también será más pesado.
  • FPS o “Frames Per Second” significa, literalmente, “fotogramas por segundo“. Y… bien, queda claro, ¿no? Hablamos de los clásicos 24FPS o 25FPS del cine, los 30FPS de muchas cámaras e incluso los 60FPS o 120FPS. ¿Podríamos decir, como antes, que cuanto más, mejor? Mmm… luego profundizaré sobre esto.

Y ahora viene la pregunta del millón, si por lo que sea (en muchos drones ocurre) debo elegir entre una resolución alta con bajos FPS o una resolución más baja con altos FPS, ¿cuál es la mejor opción?

Esto es algo que me ocurre al trabajar con el DJI Mavic Mini, ya que al chiquitín la baratura se le tiene que notar en algún lado. Con este dron puedes grabar a Full HD a 60FPS o a 2’7K a 30FPS. ¿Qué opción sería mejor? Pues, como todo, depende del uso que queramos darle al clip en cuestión.

“Humano, identifíquese”

En circunstancias normales, te diría que mejor elegir la resolución más alta (en este caso, 2’7K, aunque nos limitemos a 30FPS). Lo cual podría considerarse una estupidez si al final el vídeo lo acabo exportando a Full HD (una resolución menor). Entonces, ¿a qué se debe esta decisión? Pues básicamente a que con una resolución más alta (aproximadamente 2’7 veces la que usaré al exportar el vídeo final) puedo reescalar el vídeo si lo necesito, hasta 2’7 veces.

NOTA: ¿Reescalar el vídeo? ¿WTF? Hablo básicamente de “hacer zoom” en el vídeo. ¿Y para que puede ser útil eso? Pues para lo siguiente:

  • Convertir un plano largo en un plano medio o un plano medio en un plano corto. Es decir, puedo simular que me he acercado más al sujeto o al obstáculo de lo que lo he hecho realmente, sin asumir tanto riesgo en el momento de la grabación (importante no dárselas de guay con los drones: es fácil hacerle daño a la gente con las hélices y más con un dron tan sensible al viento).
  • Para sumar dinamismo a la imagen. Si el dron graba hacia adelante y el zoom va hacia adelante, parece que se meta en el hiperespacio 🚀😂
  • Efecto vértigo. Se logra haciendo lo contrario: mientras la imagen avanza, el zoom “retrocede”. Es decir, acabas la toma al 100% de la escala pero la empiezas al 150% o lo que te convenga. También vale al revés. Sea como sea, el zoom “va en sentido opuesto” al movimiento. Queda muy chulo cuando hay varias capas de imagen.
  • Para animar un vídeo estático. Imagínate que simplemente has dejado el dron quieto, grabando durante unos segundos, por ejemplo, apuntando hacia abajo (plano cenital). Pues bien, como puedes “ampliar” o “hacer zoom” sin perder calidad final, una vez aplicado el zoom puedes “mover” el foco de izquierda a derecha o de arriba a abajo, por ejemplo. O, por supuesto, meter zoom para simular que el dron desciende o quitar zoom para simular que asciende.
  • Para reencuadrar. Es importante, cuando grabamos con cámara, móvil, dron o lo que sea, activar el “grid” o líneas de los tercios y usarlas para colocar allí los objetos de interés (hace que la foto automáticamente se vuelva agradable a la vista) pero si por lo que sea no lo hemos tenido en cuenta al grabar, pues lo mismo de antes: como podemos ampliar el vídeo porque tenemos resolución de sobras, podemos “mover” el enfoque como nos plazca.
¡Qué bien se lo pasa el colega! Es que la edición es lo más 😎

Podrías pensar, tras toda esta chapa (que aunque haya estado hablando de drones es aplicable a cualquier tipo de grabación) que no hay duda: si hay que elegir, a por la resolución y que le peten a los FPS. Y no, eso tampoco es así.

Una cantidad de frames por segundo más alta nos puede permitir ralentizar la imagen en postproducción sin que el vídeo “pegue saltos”. Así que si existe la posibilidad de que puedas querer ralentizar la imagen, debes tener en cuenta que cuantos más FPS, mejor.

Para terminar el tema de lo fotogramas por segundo, podrías preguntarte qué ratio utilizar al exportar tu vídeo final. Pues bien, según el que elijas, transmitirás cosas distintas con tu vídeo:

  • 24 o 25 FPS: old school, tipo película clásica
  • 30 FPS: bueno, poca diferencia con lo anterior, algo más de fluidez
  • 60 FPS: fluidez alta, tanto es así que pequeños traqueteos pueden notarse mucho más. Queda todo más inmersivo. Recomendable el uso de estabilizadores para tu cámara o móvil (los drones decentes ya vienen con gimbal integrado).

En definitiva, está claro que, como dice un colega, con buena po**a bien se fo**a y si puedes tener resolución y FPS altos a la vez, ¡se te acabaron los problemas! Pero claro, este tipo de equipos suelen ser caros 🤷‍♂️

Espero que este artículo te haya servido para entender un poquito mejor cómo es la dura vida de la postproducción y el filmmaking 😉 y, ya de paso, que hayas podido aprender algunos conceptos básicos que te ayuden a avanzar si estás empezando. ¡Hasta pronto!


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