Pequeños gestos por el medio ambiente

El pasado día 22 de abril fue el día internacional de la Madre Tierra, así que no pude evitar proponerle a la gente en Instagram que nos animáramos entre todos a compartir pequeñas ideas que ya estuviéramos ejecutando o que quisiéramos ejecutar en cuanto nos fuera posible con tal de echar una mano al medio ambiente. ¡Y la respuesta fue brutal!

Sé que últimamente (y afortunadamente) estamos teniendo mucho tiempo para pensar y replantearnos ciertas cosas. Y por ello la conciencia ambiental (y tantas otras, como la social o los derechos de los animales) parece que poco a poco se va abriendo paso en nuestro cerebro, encaminándonos hacia una sociedad un poquito mejor (o esa es mi esperanza). Aun así no me esperaba que en mi Instagram se pudiera generar tanto revuelo. ¡Gracias a todo el mundo! Por el mundo 😊

Ahora pasaré a comentar cada una de estas propuestas, ¡pero flipa! Un montón de buenas ideas, muchas de ellas no se me habrían ocurrido, así que espero que este ejercicio sirviera para que todos aprendiéramos un poco de todos 🤗

Podríamos encontrarnos con varios bloques importantes:

Movilidad. Mucha gente se ha posicionado sobre este tema. Y creo que todos hemos visto suficientes imágenes de cómo está quedando el planeta de limpio desde que la mayoría de coches están parados como para darnos cuenta de que tanto coche no es sostenible. Y las propuestas son todas muy interesantes y merecen su reflexión:

  • Más bicicleta, menos coche. La verdad es que desgraciadamente en muchas ocasiones para mucha gente era común el coger el coche para cualquier cosa: ir a por el pan, llevar a los críos al cole… Quizá deberíamos hacer un poquito de esfuerzo y procurar movernos de forma más sostenible. Por ciudad las mejores opciones pueden ser ir andando (si no hablamos de distancias muy grandes), en transporte público (suelen empezar a funcionar con energías renovables y además se amortiza el cacharro ya que lo usa mucha gente) o incluso en la vieja confiable, la bicicleta. Claro que hay otras opciones, como patinetes eléctricos y demás pero la bici (al igual que unos patines, patinete o monopatín, por ejemplo) solo necesita energía humana.
  • Si hay que coger el coche, ¡compartámoslo! Todo lo anterior está muy bien, pero desengañémonos, a veces necesitamos o bien recorrer distancias muy largas o cargar con mercancías. Y ahí ya la bici no es tan amiga… De hecho yo antiguamente conducía casi una hora de ida y una de vuelta hasta el trabajo. Por lo tanto, y no habiendo opción de transporte público, terminé por hacer lo más conveniente para todos: compartir coche con otros compañeros. A nivel de viajes puntuales, una buena opción puede ser el consabido BlaBlaCar.
  • Next level: movilidad sostenible. Sea en formato eléctrico, híbrido, de hidrógeno o de aire comprimido (sí, investiga sobre ello si quieres, pero ojo con los francotiradores) el futuro de la movilidad, tanto de la gente de a pie como a nivel naval, aeronáutico o logístico va a tener que alejarse de la quema de combustibles fósiles. Acaricié un poquito el tema en el post “Van life sostenible“.
  • Turismo New School. La verdad es que el turismo como se ha considerado desde siempre (un producto de consumo, algo para ir tachando de la lista) deberá empezar a ser cuestionado, como comenté en este post. No es sostenible para el planeta que estemos yendo de acá par allá en unos cacharros super-contaminantes, para rascar países en un mapa. Debemos empezar a considerar los viajes desde una perspectiva más profunda, quizá apostar más por la proximidad. En este aspecto una recomendación recibida era viajar en tren. Y es que el tren funciona en base a electricidad. De entrada me parece genial pero, como siempre, necesitamos que el 100% de la energía que se genere sea de fuentes renovables.

Tomar la iniciativa. Como se suele decir, la mejor defensa es un buen ataque. Así que no está de más, si podemos, ayudar de forma activa.

  • Un pequeño gesto como sustituir Google por Ecosia como nuestro buscador predeterminado puede hacer que, sin comerlo ni beberlo, estemos ayudando a reforestar el planeta 🌲
  • Colaborar con ONG medioambientales, mediante voluntariado o donación. Por ejemplo tenemos WWF o Territorios Vivos, aunque hay muchas más 🐼
  • Sin ánimo de fomentar el consumismo, hay empresas que destinan parte de sus beneficios a proteger los territorios. A nivel montañero, cabe destacar Patagonia y The North Face. Es decir, si crees que necesitas un producto, consulta antes si el proveedor tiene algún tipo de conciencia social o ambiental ☮️
  • Puede parecerte una locura, pero puedes hacerte con un pequeño arbolito e irte a plantarlo. De hecho, el día 28 de junio es el día del árbol (también el del orgullo LGTBI+). ¿Y si nos animáramos ese día a ir al bosque a plantar un arbolito? 🤔

Reusa, reduce, recicla. Las 3R de la protección medioambiental que, probablemente, engloban casi todo el concepto. Aquí nos encontramos con medidas cómo:

  • Ir a la compra con nuestra bolsa de rafia o carrito. Parece una tontería, pero nos tenemos que ir deshaciendo de las bolsas de plástico que están creando incluso islas en medio de los océanos.
  • Comprar nuestros alimentos frescos directamente al agricultor. Siempre que sea posible deberíamos comprar en local. Ya no sólo para beneficiar a nuestros vecinos antes que vete tú a saber quién de a saber dónde. Si no porque cuanto menos se muevan las mercancías, menos “huella de carbono” estamos generando. Para entendernos, comprar en Reus unas avellanas de Reus tendrá una huella de carbono muy baja. Si son de Euskadi la cosa ya aumenta. Y si son de Turquía ya ni te cuento.
  • Comprar lo que podamos en tiendas de venta a granel, para evitar envases innecesarios (generalmente de plástico).
  • No malgastar electricidad ni agua. La clásica imagen de la madre persiguiendo al adolescente que se va dejando las luces de la casa encendida a su paso puede parecer un chiste casposo, pero ¡ojo, no seamos nosotros como ese adolescente! Algunas opciones interesantes son, además de hacer un consumo responsable (que es lo fundamental), ir sustituyendo, a medida que se fundan, las bombillas por LEDs o incluso incorporar atomizadores a los grifos, para gastar menos agua.
  • Reciclaje de residuos. Como esto daría para un extenso post en sí mismo, te dejo directamente un enlace a la web de Ecoembes, en que hay muchísima información oficial al respecto.
  • Reutilizar. Hay todo un mercado de segunda mano en que puedes darle una segunda vida a aquello que ya no necesitas. Y ya no es por lo que te puedan pagar (que probablemente será una miseria) si no porque así evitas que acabe en un contenedor. Y lo mismo al revés: puedes comprar muchas cosas que otras personas ya no necesitan, en lugar de forzar a la industria a fabricar más y más de esos productos.
  • Un aporte interesante para los más cafeteros relacionado con el reusar es dejar de comprar centenares de cápsulas desechables al año y sustituirlas por cápsulas reutilizables (Dolce Gusto, Nespresso).
  • Bienes digitales. Cada vez es más común que podamos acceder a todo tipo de productos en formato digital (libros, películas, música, etc). Estos bienes digitales, generalmente culturales, no requieren ser fabricados ni transportados (a diferencia de sus homónimos en formato físico), así que su coste medioambiental es prácticamente nulo. Sólo se tendría en cuenta el coste medioambiental de fabricar el dispositivo digital (que, ojo, no es ninguna broma tampoco). Por ello es importante conservar nuestro móvil o ebook todo el tiempo que podamos y cuando haya que sustituirlo, que sea porque ya no nos queda otra. Y hacerlo convenientemente (puntos limpios de reciclado).
  • Reducir el consumo de carne. Llegando incluso a anularla, como en el caso del veganismo. Como este no es un post sobre veganismo si no sobre medio ambiente, no quiero extenderme con el tema, pero sí hay datos sobre cómo el consumo de productos de origen animal requiere muchos más recursos que una alimentación vegana. Una alimentación ovolactovegetariana sería un primer paso. ¿Por qué no pruebas a pasar sin productos animales un solo día a la semana? Seguro que se te abrirán un abanico de posibilidades que de otro modo no hubieras pensado 🤔
  • Evitar que plantas y comida vayan a la basura, mediante la APP “Too Good to Go”. Gracias a esta APP (Android e iOS) comercios pueden ofrecer a un precio módico comida, especialmente, que se verían obligados a tirar (restaurantes, supermercados, etc).
  • Reducir. Sí, es la clave. Reducir significa generar menos residuos porque reducimos nuestro consumo. Y, ojo, no digo que dejemos de comer o pasemos a comer menos variado. Me refiero a todo ese consumo supérfluo y banal al que nos vemos empujados por necesidades auto-impuestas o por el marketing de la sociedad de consumo.

En fin, ¡creo que no me dejo nada! ¿Tienes alguna sugerencia adicional? Te invito a dejarla en comentarios 🤗 Espero que este post sea de ayuda a mucha gente con un gran corazón ❤️ Y si te ha gustado, verás que aquí abajo tienes opciones para compartir el post en tus redes sociales, incluso WhatsApp. ¡Gracias de antemano!


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