Este motivo para hacerte vegetariano te hará volar la cabeza

La verdad es que yo terminé de convencerme de hacerme vegetariano a raíz de ver el documental “What the health” en Netflix. La puntilla fue el estudio que determinaba que el grupo vegetariano había logrado “limpiar” sus arterias (música para mis oídos), pero la clave de todo ello fue un concepto de base, que me dejó maravillado en cuanto lo entendí.

¿Sabes cuál es la diferencia entre el sistema digestivo de un animal carnívoro (felino, lobo, etc.) u omnívoro (oso, zorro, etc.) del de un herbívoro? Pues la longitud de sus tripas. Además, también se da el caso de que mientras los depredadores tienen un metabolismo más acelerado, los herbívoros (ojo, no me refiero a rumiantes que solamente comen hierba, si no a no-carnívoros, para entendernos) tienen un metabolismo más ralentizado.

¡Qué rica ella!

Y todo tiene su porqué ya que la naturaleza es sabia (o la evolución a base de ensayo-error). Parece ser que la carne, al descomponerse, libera unas toxinas bastante malignas para el cuerpo (que se relacionan con diversos problemas de salud, especialmente con el desarrollo de los tumores cancerígenos y la inflamación general, que se nota especialmente en las articulaciones). Por ello es lógico que los intestinos de los depredadores sean cortos y que su metabolismo sea rápido, más que nada para que ese veneno esté dentro del organismo el menor tiempo posible. De hecho, ese metabolismo más rápido se refleja también en unos ácidos gástricos más potentes. O lo que es lo mismo, una caca con un hedor más “ácido”.

En la otra cara de la moneda, encontramos que sacar “jugo” de las fibras vegetales requiere más trabajo. Es por ello que los animales herbívoros deben tener unas tripas más largas (hasta 3 veces la altura del sujeto) y un metabolismo más lento: para poder sacarle el máximo partido a esas escasas calorías (que no nutrientes) de los productos no-animales (legumbres, tubérculos, cereales, semillas, verduras, frutas, setas, etc.).

Ahora, adivina a qué grupo pertenecemos los humanos… Eso es, a los de las tripas largas y metabolismo lento. Es decir, nuestro organismo no está diseñado para ser carnívoro, si no que lo hemos vuelto omnívoro nosotros a base de acostumbrarlo a comer carne desde pequeños (y durante generaciones, pero no las suficientes, parece, como para modificar lo suficiente nuestra estructura orgánica). Pero resulta que lo hemos hecho a contra-natura.

Ese pedazo de carne formó parte del cuerpo de un ser vivo, que el hecho de estar presentado en forma de filete y envasado con film no te lo haga olvidar

Ahora, ricemos el rizo. Entendiendo ahora lo que sabemos sobre cómo funciona el sistema digestivo (qué debe estar más tiempo y qué menos en nuestro interior) preguntémonos ¿qué ocurre cuando un animal no-carnívoro se alimenta de carne? Pues que entre que sus tripas son largas y que su metabolismo el lento, las toxinas anteriormente citadas tienen muuucho tiempo para liberarse en el organismo. De hecho, se conoce que cuando te vuelves vegetariano tu metabolismo se ralentiza. O, dicho de otro modo, mientras comes carne tu metabolismo se mantiene acelerado, probablemente como método de defensa ante dichas toxinas (que vaya todo rápido y salga lo antes posible).

Pero ojo, no nos llevemos a engaño. Que estés diseñado para ser herbívoro no significa que no puedas comer carne, simplemente significa que puedes enfermar por hacerlo. De hecho, la encefalopatía espongiforme de las vacas locas surgió porque se las empezó a alimentar con proteínas de origen animal (de vacas, para ser más exactos -¡CANIVALISMO!-). Por no hablar de otras pandemias, como el COVID-19…

Todas las grandes pandemias de la historia de la humanidad han nacido del hecho de comer animales enfermos. Ninguna pandemia ha nacido de comer verduras, frutas, legumbres, setas o cereales. Obviamente si te los comes podridos enfermarás, pero no es lo mismo.

Otro caso curioso es el de los chimpancés, que siendo animales diseñados para ser herbívoros, esporádicamente sí comen carne: la de sus congéneres de grupos rivales, tras vencerles en la batalla. ¿Significa eso que comer carne es normal o positivo para dichos chimpancés? Pues, por definición, por concepto, no puede serlo.

En fin, dejando los factores éticos a un lado, parece ser que el consumo de productos de origen animal es causante de bastantes dolencias para el ser humano (recomiendo de nuevo ver el documental antes citado). Y, la verdad, cuando te encuentras con un concepto tan aplastante como este ¡la cabeza te explota! 🤯


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