Más proteínas, ¡es la guerra!

Como persona que se considera a sí misma vegana (si bien quizá debería decir vegetariano, ya que muy esporádicamente consumo algo que lleve huevo o lácteo) me encuentro con un problema “clásico” con las proteínas.

No hay quien se resista a decirme que si me van a faltar proteínas, que de dónde voy a sacar las proteínas para SOBREVIVIR si no como ni carne ni huevos ni lácteos, que si voy a tener problemas, etc.

En cuanto a esto, quiero aprovechar para comentar que, por ejemplo, las legumbres o el cacao son más ricas en proteínas que la carne (si bien es cierto que su absorción no es tan fácil). Además sus grasas son saludables, a diferencia de las de origen animal (salvo el caso del coco, que también tiene grasa saturada). Así que por cantidad de proteínas no debería haber problema en cuanto a veganismo.

La verdad es que tras profundizar un poco en el tema me da la sensación de que, muy probablemente, estamos consumiendo demasiadas proteínas (ya no digo de origen animal, si no en general… aunque indudablemente las de origen animal tienen un peso enorme en nuestra sociedad).

¿Qué me ha llevado a pensar eso? Pues varias cosas. La primera, cuando propuse a mi dietista pasarme a vegetarianismo (más que nada porque es un gran aliado contra la arteriosclerosis que sufro, como se comenta en este estudio) estuvimos un rato charlando sobre el aporte de proteínas, entre otras cosas. En cuanto a esto, me dio varias opciones para sustituir las de origen animal (como tofu, soja texturizada, heura, etc.) y me recalcó que, sobretodo, comiera proteínas de este tipo, al menos, tres veces por semana… ¿Tres veces por semana sería suficiente?

Eso me llevó a analizar lo que estaba comiendo yo en aquel momento. Bien es cierto que yo por aquel entonces (y sigo haciéndolo) usaba la táctica de comer poco pero varias veces al día. En mi caso, comía siete veces a lo largo del día. Analizando mis hábitos, descubrí que comía proteína animal en 6 de cada 7 comidas (más que nada porque uno de los tentempiés era una manzana y, claro, no le añadía ni huevo, ni queso, ni pavo 🤣). Es decir, comía proteína 42 veces por semana. Y se supone que con 3 es suficiente. ¡Hay que ver!

Aunque obviamente hay matices a lo que acabo de decir, este argumento me hace ver que quizá estamos basando nuestra alimentación demasiado en las proteínas (y, en este caso sí, hablo especialmente de productos cárnicos, lácteos y huevos).

Otro punto para reforzar mi hipótesis es que la leche materna humana es la que menor concentración de proteínas tiene dentro del mundo de los mamíferos (más que nada porque no somos depredadores, pero ya hablé de ello en otro artículo). No llega al 1% según UNICEF. Entendámonos, las proteínas son fundamentales para el crecimiento de los tejidos. Nuestros bebés tienen bastante con un 1% de proteína (2% tiene el calostro de los primeros días). ¿Y ahora que somos adultos necesitamos un 20% de proteínas? ¿Para qué, para hincharnos como un pavo? 🦃


A la hora de la verdad, cuando pasas al vegetarianismo te acabas dando cuenta de que la mejor dieta es la basada en vegetales, legumbres, cereales y frutas. Sienta bien, te “deshinchas”, se limpian tus arterias y… en fin, disculpad, este artículo no iba de propaganda vegana 😉

En resumen, entiendo que la industria cárnica y láctea necesitan colocar cada vez más producto, pero me temo que han llegado al punto de hacernos creer a todos que debemos comer mucha más proteína de la que necesitamos por la especie que somos.


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