Los coches solares, a la vuelta de la esquina

Creo que quien más quien menos, todos somos conscientes de que la movilidad debe dar un paso adelante hacia la sostenibilidad. Vamos a tener que seguir moviéndonos, ya sea por ocio o por trabajo. Y tantos millones de desplazamientos movidos a base de quemar combustible no han hecho más que dañar la atmósfera, acelerando el calentamiento global y, de paso, dañando la salud de la gente de las ciudades, especialmente 😷

A día de hoy ya se habla de varios proyectos de movilidad sostenible: desde los vehículos híbridos (que son el “sí, sí, pero no” de la industria, del tipo “¡Mira qué ecológicos que somos! ¡Estamos haciendo algo! Pero sigue comprándome combustible, ¿vale?“), hasta los de hidrógeno, aire comprimido (sería probablemente la solución definitiva, pero al no generar negocio apenas, casi que se corre un tupido vuelo. Investiga por tu cuenta si quieres, los francotiradores están en la ventana 👍) y, por supuesto, los vehículos eléctricos.

De estos últimos hay que saber que existen desde hace muchísimo tiempo. De hecho ya a principios del siglo XX competían con los vehículos de vapor y de gasolina. Y se impusieron estos últimos por su potencia y por lo barato que era por aquél entonces dicho combustible. Desde ese momento siempre se ha considerado al vehículo eléctrico como el sueño de los hippies, algo muy bonito pero irrealizable. Que si no tenían autonomía, que si no tenían potencia… Vamos, que no valía la pena tenerlos en cuenta. Hasta que un día llegó Tesla, capitaneada por Elon Musk, y dio un po*azo encima de la mesa.

Era posible hacer un coche eléctrico potente, de gran autonomía y bonito. Y caro, eso también 🤷‍♂️ Sea como sea, Tesla supuso una enorme revolución en el sector y calló las bocas de los peces gordos de una sonora bofetada. De hecho incluso a día de hoy ya se pueden comprar furgonetas eléctricas para camperizar. Y esto es, en parte, al golpe de efecto que produjo Tesla en su momento, estableciendo ya no las reglas del juego si no el juego en sí. Pero a toda esta tecnología eléctrica y capacidad de baterías aún puede dársele una vuelta de tuerca: me refiero a los coches solares. Y en este post te hablaré de ellos, ¡porque ya están por ahí!

Creo que todos podemos ver claro cuál es el objetivo final de un vehículo solar: la autosuficiencia. La mayoría de los modelos que ya existen admiten también cargas rápidas como cualquier otro coche eléctrico (lo cual es un alivio si gastamos la energía a mayor velocidad de que la producimos, por alto consumo o tiempo poco soleado) o incluso con el apoyo de la energía humana. ¿Que no? Venga, quédate que te hablo de los tres ejemplos más representativos del momento.

Empecemos por el gran señor: el holandés Lightyear One, diseñado por los italianos GranStudio. Este estudio de diseño quiere ser el Tesla de los coches solares porque piensan a lo grande. Hablamos de un vehículo de altas prestaciones, partiendo del modelo Stela, que ganó el campeonato de carreras de coches eléctricos que se celebra anualmente en Darwin, Australia (World Solar Challenge).

Materiales ultra ligeros, tecnología avanzada, super aerodinámico… Vamos, que será caro

Hablamos básicamente de un Tesla con esteroides. Carga rápida en una hora, autonomía de más de 700km y que, gracias a sus paneles solares eficientes, permiten aumentar en 12km la autonomía por cada hora que pase al solete. Es decir, si lo aparcas en el curro durante 8h, podrías llegar a “llenar el depósito” para hacerle hasta 96km más (siempre que haga solarro y le de durante las 8h ininterrumpidas, claro).

Aunque esto sea un escenario ideal, no deja de ser interesante, ya que significaría que durante la semana iríamos y volveríamos del trabajo tranquilamente y esos km sobrantes podríamos gastarlos en alguna escapada el finde. Y si a las malas hiciéramos corto de autonomía, podríamos pasar por una electrolinera. Aunque incorpora incluso un sistema de emergencia por el cual, si llegaras al 0% de batería, podrías seguir circulando sólo con la luz solar del momento (eso sí, a unos 15-20km/h), con lo que te ahorras llamar a la grua.

Es decir, de entrada vemos que este tipo no se anda con chiquitas y que promete, si te lo montas más o menos bien, tener un coche con el que moverte de forma autosuficiente (sobre todo en lugares con un clima tan soleado como el nuestro). Pero claro, estos holandeses, al ser los primeros (de hecho ya hace tiempo que se habla de este modelo) y presentar el no-va-más en cuanto a coches eléctricos (ya que, aparte de mejorar la capacidad de las celdas solares, ¡poco más se le podría pedir!) podemos esperar un precio desorbitado. De hecho aunque aun no está a la venta puedes volverte accionista de la compañía por unos 150.000€, con lo que te llevas también un coche edición especial. Como en el caso de Tesla, hablamos de vehículos tope de gama, dejando en manos de los más adinerados la transición energética.

¡Pero no se acaba aquí el asunto! El siguiente en la lista es una propuesta alemana de la empresa Sono Motors, el Sion. Esta compañía tiene el objetivo de que todos los vehículos sean eléctricos y compartidos, partiendo de la premisa de cuidar el medio ambiente. De hecho, como comenté en este post, el coche, como tantas otras cosas, es una de esas herramientas que es difícil de amortizar, ya que la mayor parte del tiempo está en desuso, simplemente perdiendo valor por antigüedad.

Esta gente te permite mediante su APP, compartir tu coche con quien quieras durante el tiempo que indiques, organizarte para compartir vehículo en plan BlaBlaCar y el powerSharing, que consiste en usar el coche como si de una batería gigante se tratara (almacén de energía) al que enchufar lo que quieras.

Las celdas son simuladas, ¡la propia pintura es la placa solar!

Pero volviendo al tema del vehículo en sí, se han producido ya 257.000 unidades, hay 12.300 en pedido, la producción es 100% con energías renovables en la antigua fábrica de SAAB en Suecia y cuentan ya con 400 empleados, así que casi que habrá que tomárselos en serio 🤯

La clave pasa porque el vehículo sea económico (se habla de unos 25.500€ con un pack de baterías), aunque el precio base supuestamente es de unos 16.000€. Lo cual, teniendo en cuenta que su autonomía es de unos 250km por carga y que sus celdas solares permiten realizar hasta 34km diarios, nos encontramos con que, técnicamente, no puede competir con el Lightyear, ¡pero es que es muchísimo más barato! Tienes aquí la ficha en PDF.

Tanto por precio, como por prestaciones y por concepto de car-sharing, el Sono Sion es, para mí, el coche del futuro… ¡Y si tuviera pasta invertiría en la compañía!

Por último, quiero comentar un caso Made in Spain: el mö, de Evovelo. Un vehículo urbano, de corte retro, en que las placas solares mueven el vehículo, al que podemos ayudar con unos pedales, como si fuera una bicicleta con un motor para asistencia al pedaleo, pero solar, aunque puede ir solo en modo solar también.

Aquí el concepto ya cambia muchísimo con lo que hemos estado hablando hasta ahora, pero me parece un caso tan original y cercano, que creo que merece la pena ser conocido.

El vehículo, en el fondo, no deja de ser un punto intermedio entre una bicicleta (triciclo más bien) con una carcasa con placas solares que la convierte en un coche, permitiéndote estar a salvo de las inclemencias del tiempo y llevar algo de equipaje, además de un pasajero. Tiene la clasificación de pedalec según la UE, así que puede conducirse por ciudad, carretera e incluso carriles bici (¡aunque yo no lo haría!) y no hace falta carné de conducir.

Su velocidad máxima es de 45km/h así que tiene perfil básicamente urbano. Su atonomía es de unos 40-50km en modo eléctrico y 50-70 si ayudamos con el pedaleo. Para recargarse, puede usarse un punto de carga como cualquier otro coche solar y, solo con los paneles, recupera hasta 10km de autonomía por hora al solete (lo cual es prácticamente lo mismo que el gigante Lightyear One). Te dejo la ficha en PDF.

Vamos, que mientras los vehículos anteriores serían para viajar, este está pensado para disponer de ciudades limpias (de hecho, está fabricado en materiales ecológicos o reciclables). Y, francamente, para movimientos urbanos y algún trayecto interurbano corto, lo veo acertado. Y su precio, como no podía ser de otro modo por lo chiquitillo que es todo, es bajo: unos 4.500€

En fin, creo que son tres casos super-curiosos: por un lado nos encontramos el clase ejecutivo, el Lightyear One, que es el que técnicamente domina y lleva el concepto del coche solar prácticamente al extremo. Es decir, a la autosuficiencia. Y todo con un aire de glamour que, ya te digo, me recuerda mucho a Tesla. Eso sí, su precio es para clase alta 💰

Luego nos encontramos con el Sono Sion, el cual, como he dicho antes, si bien no puede hacerle sombra al One en cuanto a prestaciones, me parece que es la mejor opción de todas, sobre todo por su carácter de car-sharing, que es, para mí, el futuro de la movilidad (si se lo montan bien). Además no está nada mal de precio y si te organizas, podrías también ser bastante autosuficiente con el bicho.

Por último nos encontramos el Mö, que es todo corazón. Un cochecito pequeño para trayectos urbanos con la esperanza de unas ciudades más limpias, sin prescindir de una carcasa que nos proteja de la lluvia, nos permita transportar cosillas e incluso un acompañante.

Son tres conceptos distintos de entender la movilidad, pero en todos los casos se está mirando hacia adelante, empujando el concepto de coche eléctrico y movilidad sostenible. ¡Bravo por ellos! 👏👏👏


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