La evolución de mi equipo de grabación

Pues sí, en el post de hoy voy a hablarte de en qué punto me encuentro en la evolución de mi equipamiento de filmación. Por si no lo sabías, empecé con el proyecto Vekigo en el verano de 2019, básicamente porque retomé mi relación con la montaña, hice grandes amigos y quise documentar nuestras experiencias por ahí.

Así que en este post te voy a ir relatando cómo ha ido evolucionando mi equipo y podrás ver los resultados tú mismo mediante los vídeos que te iré poniendo (ojo, ¡disculpas de antemano por la cutrez de mis primeros vídeos!) ¡Ah! Y para que no se diga, iré poniendo enlaces de afiliado por si realizas alguna compra. Empecemos:

Mi primera camarita fue una tipo GoPro. Pero dejémoslo en tipo. Hablamos de una cámara de acción Apeman A60 (que aún tengo por ahí). Como se suele decir, nadie da duros a cuatro pesetas, así que si por 60 pabols me pillé una camarita con tropecientos accesorios, uno no podía esperarse gran cosa. ¿Quieres ver de qué es capaz? Te dejo este vídeo de la excursión que hice a Estanys de Gemena con MJ y Víctor:

El caso es que no tardé en darme cuenta de que necesitaba una imagen algo más estabilizada, así que me dio por “profesionalizarme” y me pillé una videocámara de las típicas de turista de toda la vida, ¿sabes? Una Panasonic que ya tenía algo de estabilización digital, aunque bastante mierdica. Puedes ver un ejemplo de ello en este vídeo sobre la expedición a Noruega con Marta:

Pero, desengañémonos, si bien esta videocámara tenía un zoom bastante bueno, la estabilización no llegaba a ser la repera. Eso, junto con que necesitaba cambiarme el móvil y un alarde de minimalismo, me dio por hacer un 2×1 y cambiar la videocámara y el móvil por un iPhone, en este caso hablamos del iPhone 8 Plus (si no recuerdo mal, me lo pillé cuando acababa de salir el 10 o por ahí, con tal de pagar algo menos).

Con este móvil he grabado la mayoría de mis vídeos, tanto del canal de Vekigo como de Drones by Vekigo. Y debo reconocer que, sin ser una calidad digna de cine, para este cometido ha ido sensacional. Te dejo un ejemplo cualquiera con este vídeo de la vía ferrata de Venes de Rojalons:

La verdad es que el móvil estabilizaba muy bien, pero sólo cuando grababa en Full HD, ya que su resolución máxima era de 4K y gracias a ello podía hacer ese reencuadre digital. ¿Qué es lo que ocurrió el día que quise grabar en 4K? Pues que descubrí que mi pulso no era tan flamante como me creía. Para muestra, un botón, el vídeo sobre el Castell de Escornalbou:

El caso es que el iPhone tiene sus virtudes: unos sensores de gran calidad para la creación de contenidos (en plan redes sociales tipo Insta o Youtube) además de buen GPS, etc. Pero claro, también tiene sus defectos: una fragilidad pasmosa y una duración de batería en ocasiones desesperante. Sobre todo para el nivel de exigencia que venía trayendo yo. Y es que lo usaba para todo: grabar podcast mientras pateaba, consultar redes sociales, procesar vídeos rápidos con la APP Quik de GoPro, etc.

El caso es que decidí entonces decantarme por un móvil rugged, como es el Doogee S88 Pro, que me aportaba dureza y batería para rato, como ya comenté en esta review:

Pero claro, me encontré entonces con que la calidad de los sensores no era lo bastante buena como para usar el teléfono para la creación de contenidos, así que, si bien este nuevo teléfono se adaptaba mejor a mi estilo de vida montañil, me obligaba a hacerme con un dispositivo para grabación de vídeo. Y por ello me decidí, aprovechando la salida del DJI Osmo Pocket 2, a pillarme un Osmo Pocket original de segunda mano. Puedes ver de qué es capaz en este vídeo de una sesionaca de Urbex en la provincia de Barcelona que me pegué junto con MJ y Jose:

La camarita en sí saca unas tomas muy cinemáticas gracias a su cámara estabilizada, que recuerda a la cabeza de un búho. Pero, de nuevo, me preocupaba su falta de robustez. Y aquí es donde entra mi último cambio: la insta360 One R. Pero antes de meterme a hablar de ella, vamos a repasar (porque ha influido también en la decisión de hacerme con ella) mi trayectoria dronil.

Alguna vez lo he comentado pero voy a intentar resumirte los drones que han pasado por mis manos. Mi primer dron fue uno barato: un Bugs 3. Un dron muy divertido de pilotar pero que carece de estabilización satelital y FPV. Tras pasarlas canutas con él lo devolví y me pillé el Potensic T25 (realmente fue un regalo de cumple de Marta). El asunto ya mejoró gracias a la estabilización en vuelo del dron, pero entonces me di cuenta de que la cámara no estaba estabilizada, por lo que las tomas de dron eran poco usables, como podrás comprobar en este vídeo de Farena:

Así que no tuve más remedio que sacar la cartera y pillarme el flamante Hubsan Zino original por unos 400 pabols, el dron con el que realmente empecé a sacar tomas áereas. Sin ser un pepinaco de dron, me dio resultados muy aceptables a nivel de usuario, como puedes comprobar en este vídeo recopilatorio:

Pero el caso es que tuve un accidente y acabé pillándome el DJI Mavic Mini, un dron que me ha dado muchísimas alegrías y que ha servido para obtener una buena cantidad de fotos y vídeos aéreos, una pasada de dron ultra-portable. Si quieres ver de qué es capaz, puedes hacerte una idea con este vídeo sobre los planos básicos de filmación aérea:

Pero claro, si ya vas viendo que me muevo por las montañas como una cabra, si bien es cierto que el Mini me ha ido muy bien porque es ligero y pequeño y, por tanto, muy portable, su baja resistencia al viento me impidió usarlo en muchas ocasiones (siempre bromeamos en que el dron ha hecho muchos más kilómetros en la mochila que volando, que si lo saco a pasear, etc).

Así que me empezó a pasar por la mente la idea de hacerme con un dron resistente al viento. Y las opciones que me rondaban eran o Parrot Anafi, Fimi X8 SE 2020 o Autel Evo 2. Y como por todo lo que hemos visto hasta el momento puedes deducir que acabé sacando la conclusión de que lo ideal es huir de los términos medios, así que me decidí a hacerme con un dron profesional como es el Evo 2 Pro. Y en cuanto a si es resistente al viento, te dejo esta prueba a continuación:

Y ahora es cuando podrías preguntarte: “Muy bien, Dani. Gracias por toda la info y tal pero… ¿qué tiene que ver el Evo 2 o el Mini con la insta360 One R que comentabas antes?“. ¡Y es que no he terminado con los drones realmente!

Ya que de un tiempo a esta parte he empezado a meter la patita en el mundo de los drones acrobáticos o FPV. Y sí, tengo un Tinywhoop de BetaFPV, un Tyro 79S que me pillé en kit Ready To Fly y piezas para montar un Green Hornet. Y, ahora sí, me aproximo a la última camarita.

En una de estas me quise pillar el BetaFPV 95X (un punto intermedio entre un Tiny tipo juguete y un dron de 3″) pero parece ser que hubo un error en la preparación del pedido y me mandaron en su lugar el BetaFPV X-Knight 360, un dron con grandes posibilidades creativas, como comenté en este post. Al salir ganando por tratarse de un dron más caro que el encargué originalmente, no me quejé

Pero claro, este último dron, pensado para insertarle una cámara de 360º ¡no se conforma con cualquiera! El señorito solo quiere la insta360 One R. Y es que si bien yo ya había tonteado con las cámaras de 360 tampoco he sido un super-usuario de ellas. Aquí por ejemplo tienes un vídeo de cuando usé la insta360 One por ejemplo en la vía ferrata de Penyaflor junto a MJ:

Y de un tiempo a esta parte, también estuve jugando con la GoPro Max, así que te dejo review también:

Así que ya ves, realmente el motivo por el que cambié a la insta360 One R ¡fue la aparición por sorpresa del BetaFPV X Knight 360!

Y la verdad es que últimamente estoy jugando mucho con ella y me parece una herramienta genial. No solamente me he pillado el sensor de 360º para poder usarla en el citado dron FPV si no que, ya puestos, me he pillado el sensor de una pulgada (he pasado de cogerme el estándar 4K) y es el que estoy usando últimamente para foto y vídeo. Te dejo por ejemplo, para que veas qué tal se comporta, esta publicación de mi Insta:

De hecho, estoy tan contento con la camarita que aprovecharé para deshacerme de la Osmo Pocket, ya que la cámara de acción está más preparada para la batalla (sumergible y “anti-golpes”) que la Osmo Pocket.

Así que, la pregunta del millón: ¿qué diantres llevo en mi mochila ahora mismo? Pues este es mi equipo de batalla en la actualidad:
– Smartphone Doogee S88 Pro pues para estar comunicado y estas cosas, ¿sabes?
Insta360 One R con sensor de una pulgada para tomas de vídeo y fotos.
– Insta360 One R con sensor de 360º para tomas de 360º (capitán obvio).
Autel Evo 2 Pro como dron estabilizado.
Tinywhoop (y futuramente Green Hornet) para vuelos de Urbex en interiores.
Tyro 79S para vuelos FPV en exteriores, junto con una emisora Radiomaster TX-16S y unas gafas Fatshark Dominator V3. Aunque, claro las tomas grabadas con la cámara de abordo no suelen ser demasiado flamantes, así que le incorporaré la insta360 Go.

Así que ya ves, aunque probablemente esto sea interminable, creo que cada vez estoy más cerca de un equipo polivalente y completo.

¿Y con esto ya estaría? Pues por el momento creo que sí. Aunque como lo único constante es el cambio, ¡a saber qué te cuento de aquí a un año!


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