Ecoturismo: ¿bueno para el planeta y los animales?

Empecemos por el principio: el ecoturismo es un concepto de viaje planteado de una forma lo más sostenible posible y que, en muchas ocasiones, gira en torno a la observación de fauna y flora locales, mediante el conocimiento del ecosistema del lugar.

Surgió como una alternativa al turimo de masas ya que, de hecho, ha sido desde siempre algo bastante urderground. Aunque a partir del año 2002 empezó a aflorar a raíz de la cumbre mundial de ecoturismo celebrada en Quebec, Canadá, a sazón de ser el año internacional del ecoturismo.

El ecoturismo es un tipo de actividad turística basado en la naturaleza en el que la motivación esencial del visitante es observar, aprender, descubrir, experimentar y apreciar la diversidad biológica y cultural, con una actitud responsable, para proteger la integridad del ecosistema y fomentar el bienestar de la comunidad local. El ecoturismo incrementa la sensibilización con respecto a la conservación de la biodiversidad, el entorno natural y los bienes culturales, tanto entre la población local como entre los visitantes, y requiere procesos de gestión especiales para minimizar el impacto negativo en el ecosistema.

Comité de Turismo y Competitividad (CTC), 2019

Hay toda una serie de actividades englobadas en el saco del ecoturismo y todas ellas tienen estrecha relación con la montaña, ríos y costas: desde el senderismo, la espeleología y la escalada hasta las rutas en bicicleta o a caballo, pasando por el kayak, surf, buceo, yoga, paracaidismo…

Lo positivo de este tipo de turismo (casi que “de aventura” podríamos decir) es que no solamente se centra en la conexión con el hábitat natural, si no que boga por su conservación y da trabajo a la gente del lugar animándoles a conservar su territorio, en lugar de a consumirlo.

Y es que me quiero centrar en cómo nosotros, aquellos que consideramos que amamos la naturaleza, tenemos el poder de, mediante el uso de este tipo de turismo, hacer que los locales aprendan una lección importante: que su entorno, su fauna y su flora son más interesantes (incluso desde un punto de vista económico) bien conservados que siendo devorados por sus recursos.

Sé que es un tema polémico, pero podría referirme a los safaris o a la observación de ballenas, por ejemplo. Todos sabemos por los cómics de cuando éramos pequeños que era habitual para otras generaciones ir a África de safari. Eso significaba ir a cazar toda una serie de animales locales, por puro coleccionismo. Ni falta hace decir que a mí, personalmente, me parece deplorable. Que a día de hoy los safaris sean fotográficos, ya es una gran mejora 📷

Con las ballenas tres cuartos de lo mismo. En Islandia, por ejemplo, es habitual que se realicen tours en barco para la observación de ballenas. Y, qué quieres que te diga, prefiero eso a que las cacen 🐳

Obviamente cabe indicar que esto tampoco puede hacerse de cualquier manera: es importante que la observación de animales (sean cebras, ballenas o colibríes, por un decir) se haga siempre de una forma respetuosa con la fauna y el entorno. Si lanzas la lancha hacia las orcas para que los turistas se hagan un buen selfie, MAL. Si arrasas la jungla para poder meter tus Hummer hiper-contaminantes para que los turistas vean los jaguares de cerca, MAL también.

Pero claro, es nuestro deber también como usuarios de este tipo de servicio el elegir empresas que hagan las cosas bien, porque de lo contrario podemos estar contribuyendo a degradar el territorio, contaminándolo, modificar las rutinas de los animales (si, por ejemplo, se les “amaestra” para que se acerquen a cambio de comida) o la deformación de la cultura local al convertir a los lugareños en empleados de resort.

Pero, repito, siempre que se haga de una forma respetuosa con el medio, me parece una buena forma de turismo no solamente intersante para los amantes de la naturaleza, si no también para, como decía antes, que los locales aprendan que el ecosistema está mejor vivo, que muerto. Que un elefante vivo da más dinero que uno muerto, etc. Y que su tierra hay que cuidarla, incluso desde el punto de vista de negocio.


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