¿De verdad debes comprarte un dron?

Te estás metiendo en el mundillo de los vídeos, estás visitando sitios chulos y te pasa por la cabeza lo que a todos: ¡debería comprarme un dron para capturar tomas aéreas superchulas! O quizá me he equivocado y lo que te gusta es la fotografía, con lo que te planteas que con un dron puedes hacer unas fotacas importantes. Y sí, en ambos casos tienes razón.

Pero ojo, porque no es oro todo lo que reluce. He aquí toda una serie de motivos por los que NO DEBES COMPRARTE UN DRON:

  • Si quieres algo mínimamente serio, deberás desembolsar una cantidad importante de pasta. La opción más económica de dron con cámara 4k (porque queremos calidad, ¿no?) con gimbal (porque sin estabilizador los vídeos te van a quedar temblando como un flan) que conozco es mi propio dron: el Hubsan Zino, que ronda los 400 pabols. Y que no dispone de sensores anticolisión y la RF es via wifi, lo cual no es el colmo de la seguridad. Otra opción súper-interesante por el mismo rango de precio es el DJI Mavic Mini.
  • Cuando quieras volar, es muy posible que sople viento y no puedas 😃 Ahora en serio, yo siempre me llevo el dron a la montaña o a edificios antiguos, como castillos (que suelen estar en las montañas). En este tipo de sitios suele soplar viento. Y estos drones domésticos pueden luchar contra el viento hasta cierto punto. La verdad es que muchas veces lo vuelo con el corazón en un puño, porque arriba sopla más que a ras de suelo.
  • En los sitios más chulos está prohibido volar. ¿Quieres volar sobre una población? No puedes (ojo, luego hablaremos de eso más en detalle porque hay excepciones). Los parques naturales son de los más bonito del país… Así que están protegidos y no puedes volar en ellos. Sobre la propiedad privada tampoco, ni sobre eventos deportivos o conciertos. Y da igual que estés en una ermita abandonada, si hay un aeródromo a 8 kilómetros (¡ocho kilómetros!) a la redonda, no puedes volar. Conclusión: ¿puedes volar tu dron? Solo si el sitio no es interesante, vamos.
  • Debes cumplir unas normativas bastante estrictas. Por ejemplo, tu dron debe estar identificado mediante una placa con toda una serie de datos, al igual que el mando a distancia. Puedes volar por ciudad siempre que sea a menos de 20 metros de altura (lo cual es casi nada) siempre que el dron pese menos de 250 gramos (lo que reduce el catálogo a drones de juguete con los que no sacarás ninguna imagen decente o, eso sí, el fantástico DJI Mavic Mini que, sin ser una maravilla en comparación a sus hermanos mayores -ya que no dispone de sensores, la conexión es WIFI y la cámara es sólo 2,7K-, es el mejor mini-dron que podemos encontrar por el momento).

En referencia a lo anterior nos encontramos con que si quieres tomar esos vídeos tan chulos te vas a encontrar con:

  • Un desembolso importante.
  • El riesgo de perder el dron si la climatología no es EXCELENTE.
  • En los sitios protegidos / donde no esté permitido volar, deberás elegir entre jugártela y saltarse la ley, quedarte con las ganas de grabar esa cascada tan chula o bien solicitar un permiso y pasar por todo el aro burocrático cosa que, francamente, da palo solo de planteárselo. Puedes elegir entre mal, mal y mal.

Y todas estas pegas sólo para volar en plan aficionado, como quieras hacerlo profesionalmente ¡la cosa se pone aún más seria! Ya que tendrás que costearte un curso de piloto profesional, que no va a bajar de 650 pabols. Y no te pienses que por tener licencia ya vas a tener carta libre: vas a tener que solicitar permisos igual para obtener excepciones para volar en sitios restringidos.

Pero luego ves imágenes como estas y se te pasa el cabreo:

La verdad es que la potencia que tienen estas imágenes es tan brutal que te da igual todo lo anterior. La sensación de libertad, de ver las cosas a vista de pájaro, las posibilidades creativas que aporta a tus vídeos y fotos, lo bien que te sientes cuando logras una toma tipo grúa efectuada a la perfección en modo manual… ¡Hace que todo valga la pena!

Aprovecho para introducir la serie “Aire” de mi Instagram, dónde iré subiendo micro-cápsulas sobre el mundo de los drones. Aquí tienes el capítulo 1:

En resumen, este artículo no pretendía ni animarte a comprarte un dron ni a desanimarte, simplemente a darte a conocer toda una serie de cuestiones que DEBES CONOCER antes de meterte en este mundillo, porque la verdad es que no es oro todo lo que reluce. Y si quieres recorrer este camino, prepárate porque no te será fácil. Pero nada que sea fácil valió nunca la pena.


ACTUALIZACIÓN 2020: Con la inminente entrada en vigor de una nueva normativa europea para drones, te aconsejo que le eches un ojo antes de decidirte sobre qué dron comprar (Spoiler: el Mavic Mini gana puntos)

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