Cómo sufrir un infarto en unos simples pasos

Ojo, cuidao’. Este artículo no deja de ser satírico y de un humor llevado al extremo, basado en mi experiencia personal, ya que el día 09/10/2018 sufrí un infarto agudo de miocardio, principalmente por una causa genética (ver vídeo explicativo aquí) pero potenciado también por todo lo que viene a continuación

¡Hola, amigo! ¿No te has preguntado nunca cómo podrías ser tú también uno de los afortunados que sufre un infarto? Palmarla a lo tonto o simplemente quedarte tocado puede pasarte. ¡Sí, también a ti! Y podrías pensar “uf, ¡como si fuera tan fácil! Eso siempre les pasa a los demás, ¡con la suerte que tengo…!”

Pero como bien sabes, querer es poder, así que basta con que sigas estos sencillos consejos para que en cuestión de tiempo puedas tú también sufrir un fabuloso infarto 😄 ¡Y puede que te lleves una segunda enfermedad crónica por el mismo precio! ¿Demasiado para ser real? ¡Verás cómo no, solo sigue leyendo!

¿Sabes que la principal causa de lesiones es la práctica de deporte? Evita ese riesgo innecesario y aumenta tus posiblidades de infarto con una buena dosis de sedentarismo. ¡Ahora además lo tienes más fácil que nunca! Más horas de contenido a la carta del que puedas visualizar en toda tu vida gracias a Netflix, HBO, Youtube y un cada vez más largo etcétera. Y si prefieres los deportes, ¡cada vez existen más! Puedes ver incluso partidos de tercera división de otros países para rellenar esos tiempos muertos que, de lo contrario, podrían llevarte a hacer algo productivo 😱. Y eso sí que no, que para eso ya tenemos el curro, ¿verdad?

Por supuesto, te tocará invertir en un sofá bien grande y cómodo, ¡ya que pasarás mucho tiempo en él! Pero ya sabes, amigo, quien algo quiere, algo le cuesta.

¡La lechuga para los conejos, por supuesto! Si Dios no quisiera que comiéramos chicharrones, queso o pastelitos ¡no los habría hecho tan deliciosos! La vida solo es una y hay que saber disfrutarla, ¿para qué negarse al placer cuando es tan barato y… placentero? No te cortes, ya lo decían los romanos, “carpe diem”.

¡Y el agua para los peces! Que un buen refresco siempre entra mejor, ¡con sus burbujitas! ¿Y qué decir del alcohol? El alcohol es un pilar de la sociedad. Ojo, ¡con moderación por supuesto! Pero ¿dónde se ha visto una quedada de amigos sin cerveza? No vamos a tomarnos un té, ¿verdad? Es más, ¿qué lugar mejor para reunirse que en el bar? ¿Y una comida sin vino? ¿Y una comida sin carajillo después? ¿¡Y una noche de fiesta sin cubatas?! Por favor, no hundamos esa industria, que alimenta a muchas familias.

¿Recuerdas cuando se podía fumar en los bares y discotecas? ¡Eso sí eran buenos tiempos! Aunque no tengas más remedio que respetar esas leyes tontas, no te prives de tu tabaco ¡y vigila que no te falte! ¿Acaso hay un placer mayor que el de echarse un piti después de levantarte, ducharte, comer o mientras conduces, caminas o haces… cualquier otra cosa? La combinación con una buena cerveza o un café es un placer que merece ser disfrutado. ¡Carpe Diem de nuevo! Si algún día te decides a dejarlo (que ojo, no tienes porqué) ya lo harás más adelante, no hagas mañana lo que puedas hacer hoy. Ya lo dicen los yoguis, ¡”vive el presente”!

El descanso está sobrevalorado, de hecho ni siquiera los médicos se ponen de acuerdo en cuánto hay que dormir. Los más exagerados dicen que 8 horas, otros que 6… En fin, ¡que ya dormiremos en la tumba! Que no somos británicos, para estar acostándonos con el sol como las gallinas pudiendo ver un par de capitulillos más o seguir haciendo scroll… Con la de tuiteros geniales que hay en el mundo ¿vamos a dormir ya?

La barriga cervecera es el mayor indicador de una buena vida, ¿por qué la llamarían la curva de la felicidad si no? No te dejes influenciar por esos genios malignos del marketing que quieren que te pongas bien fit y todos esos rollos. Tienes que quererte tal y como eres, si algo funciona ¿para qué cambiarlo? Tu cuerpo, tus normas. Además, hay una ropa cojonuda, de tu talla y bien barata en el Decathlon.

En fin, amigo, ¡el conocimiento está en tus manos! Si sigues todos estos consejos puedes hacerte con tu codiciado infarto y, con un poco de suerte, con una segunda enfermedad crónica por el mismo precio, ¡no lo dejes escapar!


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