Cómo se gana la vida un creador de contenido

Pues sí, amiguetes. Hoy os traigo un post no tan centrado en el mundo dronil si no quizá algo más personal o incluso conceptual, porque creo que existe la falsa creencia de que los “creadores de contenido” fuman habanos encendidos con billetes. Y, bueno, habrá de todo, pero como siempre, creo que merece la pena darle una vueltita.

Y es lo que os voy a explicar, centrándome como siempre en los conceptos, no solamente por si tenéis en mente lanzaros a este mundillo (quizá ya estáis dentro y ni lo sabéis) si no para que, al menos, podáis entender un poquito cómo funciona esto del interné y ganarse la vida con él, porque realmente hay bastante leyenda urbana.

Empecemos por el principio, ¿qué es la creación de contenidos? Pues, básicamente, crear productos intangibles que serán distribuidos y consumidos en distintas plataformas o redes sociales de internet en algún formato concreto. Ahora vas y lo cascas.

En el inicio de los tiempos, nos encontrábamos con las páginas web y blogs y podríamos decir que los bloggers fueron los primeros creadores de contenido. Hablamos de contenido en formato texto pero como bien sabes, los tiempos han ido avanzando y no solo encontramos contenido en texto si no también en audio (podcasts), fotografía (Instagram, por decir algo) o audiovisual (Youtube, entre otras cosas).

Actualmente nos encontramos en un momento de la historia de internet en que todos somos, al mismo tiempo, consumidores y creadores de contenido. ¿Que no? Basta con que subas eventualmente alguna foto o vídeo a tu Insta o a tu Facebook para que… ¡tachán! Estés compartiendo contenido en el mundo virtual.

Sí, estamos de acuerdo, la diferencia reside en la intencionalidad, profesionalidad, habilidad, asiduidad y otros -dad. Pero ves por dónde andamos, ¿no?

Aunque a día de hoy sepamos de grandes youtubers o streamers que ganan en un mes dinero para varias vidas hay que entender que, en el fondo, no deja de ser el reflejo de que los contenidos de internet forman parte del mundo real, hasta el punto de que los mejores se llevan una pasta. En el fondo, no es tan distinto del deportista que es un crack o el actor famoso. Sí, hablamos del mundo del entretenimiento en todos estos casos.

Pero gente como Ibai nos hace pensar que esto de ganarse la vida haciendo streaming o subiendo vídeos a Youtube es pan comido. Y de eso nada. Por un lado, en el mundo de los creadores de contenido pasa lo mismo que, por ejemplo, en el deporte. Si bien es cierto que hay futbolistas que ganan auténticos fortunotes, ¿qué porcentaje representan del total? Como siempre, el dinero no se reparte de forma equitativa y un porcentaje muy pequeño de los actores se llevan un porcentaje enorme del pastel (ojo, no se trata de ponerse en plan Che Guevara, ya que generalmente, aquellos a los que les va mejor suele ser porque son buenos en lo suyo). Por otro lado, la normalidad que se asocia al día de hoy a la creación de contenido hace que sea más difícil monetizarlo (sacarle rendimiento económico) por una simple ley de oferta y demanda: al principio de los tiempos, los 4 youtubers de viajes copaban el mercado pero, ¿cuántos youtubers de viajes hay ahora? Adonde quiero llegar es a que cada vez hay más gente queriendo cobrar y menos gente queriendo pagar.

Porque, desengañémonos, si bien es cierto que al principio las empresas eran “timadas” por Google, que les cobraba lo que les parecía, poco a poco el mercado se ha ido regulando. Y esto hace que, para hacernos una idea, necesites 100k reproducciones de un vídeo para ganarte un eurito. Lleva menos faena poner la mano en la salida del super, ¿verdad?

Y al fin, tras esta larga (a la par que interesante, espero) introducción, me meto en el tema que me apetece comentar y es el de los modelos de monetización de contenido.

1 Porque sí, acabamos de hablar de la publicidad que pone la plataforma como fuente primigenia. Y es cierto, es una manera “fácil” de sacar rendimiento a tu vídeo de Youtube o al post de tu blog: metes anuncios de Google y al carrer. Pero no solo es poco rentable, como acabamos de comentar, si no que se genera un problema: te debes a la plataforma. ¿Quieres ganar más pasta de Youtube? Pues véndele tu alma subiendo más y más vídeos pero ojo, no de aquello que te apetece, si no de lo que demande el mercado y la plataforma. ¿Estás dispuesto a pasar por eso? ¿Te metiste en la creación de contenido para eso? Justifica tu respuesta.

Una variable de la publicidad, pero que en el fondo es lo mismo (ayudar a otros a vender más) es la venta de merchandising personalizado subcontratado a plataformas como La Tostadora, Spreadshirt, etc., o enlaces de afiliado de distintas plataformas. Está claro quién se lleva el pedazo gordo del pastel pero, como siempre, mientras seas honrado y no un jodido spammer, pues no es tan grave.

2 Una segunda vía es la esponsorización directa. Es decir, tratar con una marca que te contacta o a la que contactas tú, con tal de anunciar sus productos o servicios a cambio de X pabols. Realmente con lo que estás comerciando, tu arma de negociación, es la credibilidad que tienes en tu audiencia, así que es peligroso. ¿A quién te debes entonces? Al que te está pagando. Juego peligroso que se puede ir de las manos fácilmente.

3 Y llegamos finalmente a la última vía y que supone una auténtica revolución en distintos aspectos y es lo que podríamos denominar mecenazgo / apoyo directo / donaciones. Esta tercera vía es cada vez más popular gracias a plataformas como Patreon o como las suscripciones de Twitch (o donaciones de bits o directas). Y la verdad es que no deja de levantar cierta polémica porque desde un punto de vista tradicional, se puede llegar a entender como mendicidad digital (“Búscate un trabajo“, etc).

La parte positiva de todo esto es que, a diferencia de las dos vías primigenias, no te debes a una plataforma que te da las migajas de lo que le ayudas a vender (véase publicidad, productos afiliados, etc) ni a una empresa que te exige que sueltes el speech hablando de las bondades de su producto o servicio. Desde el momento en que quien te paga es tu audiencia, te debes a tu audiencia. Y ojo, porque esto realmente es un cambio de paradigma importante.

Como también lo es el hecho de que, al fin, rompemos con la obsesión de la CANTIDAD y la sustituimos por CALIDAD. Me explico. Partiendo de la premisa de la publicidad en Youtube, por ejemplo (o cualquier otra alternativa de la primera vía) como ganas tan poco por cada acción necesitas un enorme volumen para que te salga rentable. Es decir, si eres un Dios de internet y a la que subes un vídeo tienes 10 millones de reproducciones, da igual que te den una miseria por cada reproducción, te estás llevando un pastizal. Pero como hemos dicho anteriormente, prácticamente nadie llega a ese nivel.

En cambio, gracias al apoyo directo, no necesitas llegar a tener una comunidad MUY GRANDE, si no una comunidad MUY LEAL (a la que obviamente te debes) puesto que si 100 personas te pasan 10 pabols al mes, ya te estás ganando un sueldete sin necesidad de venderte a empresas o a las plataformas en cuestión, si no generando el contenido que libremente creas y recibe el apoyo de los tuyos, porque les gusta. Y si no les gusta, te lo harán saber 🤣

En fin, supongo que podríamos hablar largo y tendido sobre el tema, pero creo que más o menos los conceptos han quedado claros. Espero que el post te haya ayudado a entender cómo funciona este mundillo, tanto si te estás planteando crear contenido como si simplemente prefieres consumirlo y ya está. Por supuesto, agradezco a todos los que me apoyáis tanto de forma indirecta (no saltándoos los anuncios de Youtube, comprando merchan del proyecto o pillando productos o servicios mediante links de afiliado) como, evidentemente, a los que me apoyáis de forma directa en Patreon, donde os dedico un contenido semanal centrado en la creación de contenidos… generalmente 🤣


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