Cómo perdí más de 20kg

En este post te voy a contar cómo, tras el reposo domiciliario tras sufrir un infarto, tuve que deshacerme de los más de 20kg que me sobraban. Aunque, ojo, en otro momento de mi vida había llegado a pesar ¡más de 90kg! Esto para un tipo de metro setenta y poco, es demasiado.

Lo que ocurre con la gordura es que, por un lado, es una amiga muy simpática: no te pide nada, de hecho, basta con que no hagas nada: come todas las cosas ricas (o sólo cosas ricas), no te prives de nada, no te esfuerces (de deporte ni hablar)… Y ella, poco a poco, se va apoderando de ti. Y por otro lado, como es un proceso progresivo no te das cuenta hasta que un día te toca enfrentarte a la realidad.

O bien porque los pantalones cortos que te compraste el verano pasado ya no entran. O bien porque te has subido a una báscula (cosa que no hacías desde hace mil) o incluso porque ves una foto de cuando estabas más en forma y flipas.

Entendámonos, estas filosofías de “quiérete tal y como eres” están muy bien, no se trata de que te castigues ni de hundirle la autoestima al personal. Pero también es verdad que te empujan a un conformismo que te impide mejorar (y no me refiero únicamente a la forma física, si ya estás bien como estás porque vives en el país de la piruleta, ¿para qué cambiar nada?)

Pero sin dejarnos llevar por tópicos de búsqueda de una perfección irrealizable (producto del marketing) sí considero que es importante mantenerse en un buen nivel de forma física. Y eso es incompatible con la gordura, sorry 🤷‍♂️

La vida hay que disfrutarla, está claro. Pero quizá el problema es que no hemos aprendido a disfrutarla como es correcto, asociando la grasa, el azúcar y las burbujitas a la felicidad. No digo que no comas guarrerías, lo que digo es que las guarrerías deberían suponer un porcentaje bajísimo de lo que comas (¡a ver si te crees que yo no me doy caprichos!). Y, además, lo suyo es ser capaz de disfrutar de las cosas saludables también (lo cual se consigue con un poco de gracia y especias y, por supuesto, con la costumbre) ya que parece que debas sentir pena por alguien que come una ensalada en lugar de una pizza. Oye, ¿pena por qué? A esa persona puede encantarle la comida que está comiendo.

Y es que mejorar tu forma física no se trata de perder la barriga, de lucirte en la playa en verano y de posar sin camiseta en las fotos. Se trata de ganar en esperanza de vida y, sobre todo, en calidad de vida. Unos huesos reforzados por ligamentos y músculos fuertes serán más difíciles de romper. Dicha musculatura te ayudará a proteger tu espalda en el día a día y a poder rendir más, aunque sea ayudando a un colega en una mudanza. Y no hay que olvidar que el ejercicio te recompensa con una buena dosis de endorfinas (AKA hormonas de la felicidad).

Este último punto no es ninguna tontería: la práctica deportiva regular nos hace sentir más felices y enfocados, nos ayuda a desestresarnos y a sentirnos mejor, en general. Así que mientras no se convierta en una obsesión, bienvenido sea.

En fin, sin enrollarme más sobre los beneficios de un buen estado físico paso a detallarte cuál ha sido la estrategia, lo que me ha funcionado a mí no solo para perder el peso que me sobraba, si no ponerme en forma y, lo más importante, MANTENERME. El truco: olvídate de la palabra dieta, se trata de cambiar de hábitos.

Una dieta está asociada a temporalidad. ¿Pero de qué sirve pelearte durante unos meses, sin ganas, con toneladas de lechuga si cuando consigas tu objetivo vuelves a lo de antes?

Mi enfoque ha sido económico. Cuando quieres mejorar tu economía lo que haces es disminuir los gastos y/o aumentar los ingresos, ¿cierto? Pues en el caso de querer adelgazar hay que hacerlo al revés: reducir los ingresos (las calorías que entran) y aumentar los gastos (las calorías que salen) para conseguir el déficit calórico. Una vez estás en tu peso objetivo, ya puedes centrarte en mantenerte. Y tanto para lo uno como para lo otro no basta con las buenas intenciones, es necesario el control, de lo que hablaré más adelante. Así que vamos punto por punto.

Cómo comer menos calorías

  • Mira las etiquetas de valores nutricionales. Si no sabes lo que te estás metiendo entre pecho y espalda, poco vamos a hacer. Cuando lo hagas, verás que todas esas cosas que están tan ricas es porque están cargaditas de grasas y azúcares. Cuanto menos de eso, mejor 🤏
  • Acepta que hay cosas que comes prácticamente a diario y que ya “no volverás a comer. Como he dicho antes, está bien darse algún caprichillo, pero un donut no es para comérselo cada día, desengáñate. Sabes perfectamente qué te estás enchufando y no te hace bien. Guárdalo para ocasiones especiales 👌
  • Revisa tus métodos de cocinado. Fritos y rebozados habría que irlos descartando… Horno, plancha, vapor, microondas y poco aceite es lo que te ayudará.
  • De lo que puedas, busca la versión light. Mucha atención en este punto porque lo que no puede ser es que en lugar de comerte un par de mandarinas de postre te comas un helado por sea light. Que algo sea light no significa que no engorde (¡ni mucho menos que adelgace!). Además, no dejes de mirar los valores nutricionales porque, por ejemplo, Mercadona lo que hace generalmente en sus productos sin azúcar es sustituirlo por cantidades brutales de polialcoholes (edulcorantes artificiales que son LAXANTES). Vamos, que por un lado está bien porque ves que no lleva azúcar y las calorías son poquitas pero te estás metiendo químicos a mansalva y que, además, pueden llegar a darte un disgusto si te das un atracón 😂
  • Pero reforzando el punto anterior, sí es cierto que, por ejemplo, siempre será mejor que te hagas con una mermelada light (5% de azúcar) antes que con la “normal” (50% de azúcar, no sé porqué no la llaman mermelada “fat”), yogures naturales antes que azucarados, etc.
  • ¿Crees que comes bastantes verduras? Porque eso creemos todos. Yo en su momento basaba mi alimentación en pasta, arroz, patatas y mucha carne. Y me creía sanote porque comía verduras un par de veces a la semana, como acompañamiento. No, señor. La verdura tiene que suponer el 50% del plato, un 25% de proteína y un 25% de hidratos de carbono.
Sin ánimo de ponerme pesado con el veganismo, cuánto más reduzcas tu ingesta de productos de origen animal, mejor le irá a tu salud y a tu silueta

Cómo gastar más calorías

  • Especialmente los desplazamientos por ciudad procura hacerlos andando. Caminar más es tan fácil… Aunque mucho más fácil es acostumbrarse a coger el coche para todo. Hay que quitarse de eso, ya no sólo por tu forma física, si no por conciencia ambiental 🌍
  • Los desplazamientos que sean un poquito más largos y no te salga a cuenta hacerlos andando procura igualmente no coger el coche. Usa una bici o un patinete o monopatín o patines (pero sin ayudas eléctricas, si el motor hace la faena ¡no vale!) 😤
  • Empieza a practicar deporte. Tú sabrás si eres más de trabajar solo en plan lobo solitario (en cuyo caso el running es una buena opción y además es económica porque no requiere gran equipamiento a no ser que quieras dejarte los pabols) o si, por el contrario, te gusta estar con gente, enfocarte más en divertirte (jugar) y, porqué no decirlo, verte “obligado” a ir a entrenar para cumplir con el equipo. En este caso siempre es fácil encontrar equipillos pachangueros de fútbol sala, basket, etc. Como ves, puedes decidir cuánto dinero dejarte. Una opción interesante que te puedo recomendar es la escalada 😬

La potencia sin control no sirve de nada

Vale, ya te he pasado unas ideas sobre cómo meterte menos calorías en el cuerpo y cómo quemarlas. Pero te aseguro que hasta que no empieces a llevar un control vas a ir con una venda en los ojos 🙈

De hecho yo mismo no empecé a ver progresos de verdad hasta que no empecé a controlar lo que entraba y lo que salía. Porque en muchas ocasiones las comidas principales las haces super-bien, pero luego entre horas… Que si un poquito de chocolate, que si unas galletitas, que si un heladito… ¡Y así echas por la borda todo el trabajo!

Para controlar entonces tus progresos me parece bastante interesante que te hagas con una báscula, a poder ser una báscula inteligente. Estas últimas, además del peso, te indican valores como porcentaje de grasa corporal, de masa muscular, etc. Entendámonos, no tienen una precisión profesional como las de un dietista, pero para hacerte una idea de cómo vas, no está mal.

Pero ahora viene cuando la fama cuesta y vas a empezar a pagar con sudor 😂 Si quieres de verdad hacer las cosas bien, necesitarás una APP para registro de comidas y ejercicio. Yo la que usé (y sigo usando) es My Fitness Pal, de Under Armour (para Android e iOS).

Sé que solo de pensar en que tienes que estar anotando lo que comes da una pereza máxima. Incluso para mí, que soy cuadriculado. Pero la parte positiva es:

  • Tiene una base de datos brutal, así que puedes escanear un producto o buscarlo (por ejemplo “galleta maria hacendado“) y casi seguro que te lo encuentra. Añades entonces la cantidad que te vas a enchufar o que te has enchufado y listo
  • Si sueles desayunar más o menos lo mismo siempre, puedes crearte tus propias comidas y simplemente decirle que hoy has desayunado “el desayuno de siempre” o “el desayuno de a veces” 😂 Ahora en serio, si sabes que de vez en cuanto te apetece prepararte una tarta de queso vegana y baja en calorías, basta con que crees dicha receta y el día que te comas un pedazo pues le digas que te has comido X gramos de esto y ya está
  • Si te soy sincero, ha habido veces que con tal de no apuntar tal cosa, he dejado de picotear algo cuando, obviamente, no tenía ni hambre 😅

Y te aseguro que si anotas lo que comes y el ejercicio que haces, es super-fácil ir viendo el “crédito” de calorías que te quedan, en base a un objetivo que tú le has marcado, ya que puedes establecerlo en base a tu sexo, edad, peso y estatura, peso objetivo y tiempo para conseguirlo.

Repito lo que he dicho antes: sin control es muy fácil que todo se vaya al garete. Y, sobre todo, debes mentalizarte que no se trata de hacer un sprint durante unas semanas o meses para luego volver a tumbarse en el sofá con una pizza. Se trata de hacerte con una serie de hábitos más saludables, que son los que te permitirán vivir más y mejor (sin enfermedades y achaques). Espero que te haya gustado el post, si es así, ¡me puedes ayudar compartiéndolo! 🤗


Por último, podéis suscribiros al newsletter si os ha gustado este post y queréis ser avisados en el correo cuando publique uno nuevo ¡Saludos!

¿Te apuntas?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.