Barreras al campo

En este post quiero hablar sobre un tema que parece que poco a poco va metiendo la patita y, silenciosamente, convirtiéndose en tendencia. Me refiero al hecho de que ciertos senderos, lugares de interés o incluso actividades montañeras empiecen a desliberalizarse para pasar a manos institucionales y, por tanto, a ser objeto de control (y, en ocasiones, de pago).

Voy a poner un ejemplo de cada caso, aunque seguro que hay muchísimos más que desconozco y, tras ello, pasaremos a analizar los puntos positivos y negativos de esto y, también, el porqué de que esto esté ocurriendo. ¡Vamos allá!

Primer ejemplo de barreras al campo: senderismo hacia el nacedero del río Urederra. Al parecer la tremenda popularización de este sendero (y no es de extrañar puesto la belleza del lugar y los colores del agua), ha hecho que el Ayuntamiento de Baquedano se haya animado a controlarlo de alguna manera. De momento no están cobrando por su acceso, pero sí se requiere conseguir un pase (que se consigue fácilmente en los establecimientos del lugar, incluso de Zudaire y supongo que de otros pueblos cercanos) por si te lo solicita el guarda (si no, sanción) y estacionar en el parking habilitado para ello (gratuito de momento, hasta donde sé, aunque he leído opiniones de gente que dice que le han hecho pagar).

Ya te digo, MJ, Jon y yo estuvimos por allí durante nuestro road trip por Navarra y tuvimos que cumplir con estos dos preceptos. No tuvimos que pagar por nada, pero cabe comentar que fuimos en temporada baja. No sé si en temporada alta hay que pagar por el parking, por ejemplo 🤷‍♂️ La verdad es que el sitio se las trae. Si no lo crees, te dejo aquí el vídeo:

Uno de los sitios más bonitos (y, por tanto, populares) de la Comunidad Foral de Navarra / Nafarroa

Segundo ejemplo de barreras al campo: punto de interés de San Juan de Gaztelugatxe. Aunque no tengo un post para ello en este blog, sí puedo rescatar algo de un blog antiguo y… qué co*ones, os lo dejo aquí. Fui en 2013 con MJ como parte de nuestro road trip por Euskadi y la verdad es que es un sitio super-recomendable si estáis por la zona. ¿Lo malo? Desde que se popularizó a raíz de aparecer en Juego de Tronos, la cosa ha cambiado… Cuando fui de nuevo con Marta en 2018 (cinco años más tarde) ya te hacían ir con entrada, pero sin pagar. Y hasta donde sé solo te hacen pagar 1€ si quieres echar fotos dentro de la ermita. Tienes más info en la web oficial. Te dejo este pequeño vídeo donde se ve su uso en GOT:

Gaztelugatxe es popu a nivel of de guol

Tercer ejemplo de barreras al campo: vía ferrata de la Cascada de Sorrosal en Broto. Es un caso curioso, ya que el propio Ayuntamiento de Broto está implicado en la creación y/o mantenimiento de esta vía ferrata. Por lo cual, además de controlar el acceso (en este caso sin entradas pero sí con vigilante) cobran 1€ los meses de verano para garantizar su mantenimiento (bastante constante ya que la extrema humedad a que se ven sometidas las instalaciones debe obligar a su continuo cambio). En algunas vías ferratas los propios equipadores ponen una hucha para donativos, para garantizar el mantenimiento (no olvidemos que el material ha salido de su bolsillo) pero es el primer caso que conozco en que un ente público esté metido. Te dejo, por si te interesa, el vídeo de esta ferrata:

Y ahora es cuando nos metemos en las tripas del asunto, tras ver unos geniales ejemplos. La primera pregunta que podríamos realizarnos es, ¿por qué las instituciones públicas están metiendo la zarpa en el monte? Supongo que básicamente, la respuesta es que como cada vez hay más gente interesada en los deportes de montaña y que los practica (lo cual me parece un indicador de reconexión con la naturaleza MUY POSITIVO), por un lado se genera una oportunidad de negocio (que, hay que reconocer a su favor, que generalmente no están aprovechando) y, por otro, una necesidad de control.

Es decir, imaginémonos que somos el Ayuntamiento de una pequeña aldea (bueno, no sé hasta qué punto las pequeñas aldeas tienen Ayuntamiento, pero ya me entiendes). Esa pequeña aldea tiene un lago muy bonito… y poco más. De repente viene un famosete (que probablemente no reconocemos), se pega una excursión hasta el lago y sube las fotos a Instagram con filtros chulos y un vídeo con muchos LUT y transiciones to’ flama a Youtube. A partir de entonces empiezan a venirnos cada fin de semana coches y coches cargaditos de domingueros. ¡Incluso extranjeros!

Al principio es chocante y puede hacernos hasta gracia. De hecho el bar del pueblo ha renovado las sillas y ha comprado una tele nueva. Y cervezas ecológicas y sin alcohol. Pero luego resulta que entre tanto dominguero hay más de un cerdo. Te petan las callejuelas con sus coches y furgonetas, Pepe ya no puede pasar con su tractor, dejan las latas de cerveza por ahí tiradas (y colillas de porro) y te despiertan en medio de la siesta con el ruido de sus drones. ¡Algo habrá que hacer!

¿Me sigues? Cuando nos comportamos como un rebaño, arrasamos con los sitios y obligamos a las entidades públicas a poner orden, a que nos pastoreen un poquito. Si la cosa ya se va de madre (como en el caso de Gaztelugatxe) ya se hace necesario hasta un sistema de entradas por reserva, para que la gente aparezca, vale, ¡pero escalonadamente!

Y si a causa de nuestro uso constante (o por las propias condiciones del lugar) las instalaciones acaban necesitando matenimiento (o limpieza…) pues habrá que cobrar. Siempre que sea un precio módico, me parece razonable. Los operarios de mantenimiento y los barrenderos necesitan poner un plato en la mesa también. Porque no nos gustaría ir por la ribera del Urederra y encontrarlo lleno de mierda… Ni estar progresando por la ferrata de Broto y quedarnos con una grapa en la mano, ¿verdad?

De hecho, el tema de las ferratas es bastante particular, ya que están en un limbo legal (como las vías de escalada) en que uno o más individuos equipan la vía… y luego, ¿qué? Para empezar se han dejado sus buenos pabols en hacerlo, los pobres. Y lo han hecho por amor al arte. Pero es que las cosas se rompen y se desgastan. ¿Están obligados de por vida a mantener las vías que equipen en condiciones seguras? ¿Y además, gratis? Por ejemplo, en la de Penyaflor había una huchita (sale al final del vídeo):

En fin, está claro que, como dice el dicho “no hay que ponerle barreras al campo“. Pero en algunas ocasiones, es que no dejamos más opción 😓


Por último, podéis suscribiros al newsletter si os ha gustado este post y queréis ser avisados en el correo cuando publique uno nuevo ¡Saludos!

¿Te apuntas?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.